(Un ajuar para la fiesta de quince años varía dependiendo las exigencias de los clientes. El ajuar incluye baúl para la ‘lluvia de sobres’, las copas y la champaña del brindis, el cojín para las zapatillas, el cojín del anillo, la muñeca para decorar la torta, entre otros. Celina Rojas lleva muchos años confeccionando trajes para quinceañera, en una pequeña tienda de la calle 11 A de Cúcuta. / Foto: Alfredo Estévez)
Esta es una calle con tradicional presencia de almacenes para venta y alquiler de trajes para matrimonio, primera comunión, confirmación, bautizo y quince años, que es lo que mejores dividendos les da a la mayoría, porque esa es una de las fechas que más se celebran.
La calle 11 A ha sido por décadas el lugar a dónde la gente acude a comprar este tipo de ajuares para ocasiones tan especiales en nuestra sociedad, llamada también Estación Central y La Galería, donde parece que la historia estuviera detenida, con locales comerciales que han permanecido por años ofreciendo la misma línea como productos en cuero y marroquinería, telas, calzado, ropa y quincalla.
Los nombres que lleva esta pedazo de Cúcuta tan lleno de recuerdos, Estación Central o La Galería, quizá evocan pasajes históricos como que muy cerca de allí, en la calle 10 con avenida 7 “quedaba la Aduana para el reporte de entrada y salida de mercancías y por ahí volteaba el ferrocarril para la Frontera y la estación Sur.
El tren corría por la calle 10 y pasaba frente al Parque Santander, para voltear a la derecha por la avenida 4 hacia el Sur y el que seguía por toda la calle 10 hasta la estación Rosetal y seguir a la Frontera (La Parada), frente a San Antonio, en Venezuela. La Estación Central quedaba realmente donde hoy funciona la Terminal de Transporte”, según el promotor cultural e historiador Eduardo Suárez.
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El cronista de la ciudad, Gerardo Reynaud, también hace claridad sobre este asunto, explicando que en ese lugar nunca quedó una estación del ferrocarril e incluso no existía la calle 11 A, que nació tras el incendio del Mercado Cubierto, en los años 40.
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“Cuando el mercado se incendió, para poder conseguir alguna financiación, separaron el lote en dos, uno que está hacia el sur, colindando con la calle 12 fue vendido y allí quedó una fracción del mercado y se establecieron otros locales, mientras que en el extremo norte hicieron el edificio San José”, precisa Reynaud.
Ese pasaje separaba el mercado cubierto donde “hoy está el edificio San José y unas casas donde hoy está el otro edificio. Mientras construían el edificio San José ese bulevar era mercado al aire libre. En 1949 (sábado 21 de mayo) se quemó el Mercado Cubierto y mientras instalaban los mercados satélites y el de la sexta con sexta, allí había un mercadito”, remata Eduardo Suárez.
Trajes para toda ocasión
En el negocio de Celina, al igual que otros que están en la planta baja del edificio San José, sede del operador del acueducto de Cúcuta, se comercializa todo tipo de trajes para fiestas que exhiben en las antiguas vitrinas, en venta o alquiler, esta última modalidad preferida por los clientes en pandemia.
“El precio de un traje alquilado para quinceañera, confeccionado a mano y con todo el ajuar, varía entre $200.000 y $400.000, pero en estos tiempos tan difíciles se hacen rebajas, porque por la COVID no se hace fiesta como tal sino la misa, la partida de torta y la sesión de fotos”, según Celina.
Lista para ir al altar
Disney Milay Palencia, quien contraerá matrimonio en diciembre, desde ya está haciendo los preparativos y acude a probarse el vestido que lucirá en la soñada ceremonia, que mandó a confeccionar en uno de los almacenes de la calle 11 A, donde dice que hay muy buenas modistas que se esmeran para que su traje quede con el ajuste perfecto, con todos los ornamentos y detalles que la hagan lucir como la novia más bella de Cúcuta.
Sin embargo hay variedad de clientes cualquiera sea el motivo que los lleve a recorrer esta calle peatonal, que para muchos es un oasis en una ciudad con tanta vida comercial, tanto si es para el bautizo de los más pequeños de la casa, como las primeras comuniones o confirmaciones que tradicionalmente son en diciembre, entonces los compradores preguntan por las velas, guantes, recuerdos, rosario, biblia, tocado, diadema, cubrebocas de primera comunión, abanico, pulsera, entre otros adornos usados para recibir estos sacramentos.