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Es docente y confiesa que de niño se volaba del colegio San Bartolomé (Bogotá) y se iba con sus compañeros para el parque Nacional a caminar y recorrer las frías mañanas de la capital colombiana.
Estudió con Hollman Morris, hoy director de canal Capital, quien fue uno de sus cómplices de aventuras y diabluras que en la adolescencia hizo. A sus 44 años, natural de San Juan de Pasto y con nacionalidad francesa que obtuvo cuando decidió embarcarse al país europeo para estudiar arte, se confiesa un apasionado de la riqueza colombiana y de la geografía montañosa.
El maestro en bellas artes de la universidad Nacional y experto en estética y teoría del arte de la universidad La Sorbona de París (Francia), Ricardo Arcos-Palma, estuvo en Cúcuta esta semana compartiendo con artistas sus conocimientos y manifestó sentirse orgulloso de la consolidación del arte local.
Fue jurado del Salón del Agua y del Salón de Fotografía, que permanecen abiertos al público en la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero y en la Torre del Reloj.
De su infancia contó que sus padres lo llevaron a los ocho meses para Bogotá, y como la sangre llama, en cada oportunidad que tenía se iba para Pasto, especialmente cuando el furor del Carnaval de Blancos y Negros cobraba vida.
A sus 44 años confesó que el arte apareció en su vida en la adolescencia, siguiendo el sueño de sus padres. Sin embargo, debió vencer los comentarios y malos consejos que le decían que no se dedicara a eso porque se iba a morir de hambre.
“Cuando uno pertenece a una familia clase media emergente, siempre inclinarse por una carrera humanística despierta sentimientos de desconsuelo en los parientes”.
Actualmente el crítico, que en varias oportunidades ha sido censurado por sus certeros comentarios, está dedicado a apoyar procesos de creación artísticos y a los nuevos talentos colombianos.
¿Cómo definir el arte en Colombia a la luz del trabajo de los creativos?
Es bastante complejo. Tiene una particularidad y es que hay artistas que desde hace varios años son reconocidos internacionalmente. Sin embargo, desde los años 20 pasaba eso con personajes como Rómulo Rozo y Gonzalo Mallarino, sin embargo, la crítica de Marta Traba los puso en el olvido. De destacar el trabajo actual de Miguel Ángel Rojas.
¿En los últimos años la labor de los artistas ha sido acertada?
Si. Muestra de ello son las bienales de arte y curiosamente Cúcuta, aunque no tenga academia de arte, goza de un dinamismo artístico importante y con artistas de trascendencia como Guillermo Villamizar. Ahora en Colombia también se mira a las regiones y no solo a Bogotá.
¿Momentos históricos que han marcado el arte en el país?
Hubo un despertar de la modernidad en los años 20 y 30. Luego en la segunda mitad del Siglo XX se avivó el arte conceptual y político en Colombia. Hacia finales de los 90 vino la generación del performance (arte del cuerpo), que no ha sido muy rastreada en el país.
¿Cuáles son las tendencias que más se aprecian actualmente?
Interesante pregunta porque en el mundo del arte hay un equívoco y es pensar que el arte contemporáneo es solo video, instalación o fotografía, lo cual es un error porque hay buenos artistas como pintores o dibujantes. Hoy en día el arte goza de buena salud, hay múltiples técnicas y artistas que lo abordan de muchas maneras.
¿Artistas más destacados?
Obregón, Botero -aunque es odiado y querido pero indudablemente de trascendencia-. Contemporáneos están José Alejandro Restrepo, Germán Arrubla y Fernando Pertuz.
¿La crítica más fuerte hecha?
La que le hice a Antonio Caro un artista consolidado hoy en día. Sin embargo, aprendí que no se pueden hacer críticas destructivas porque cada artista merece respeto, desde entonces hablo solo de lo que me interesa.
¿Qué le interesa?
El arte que habla de su época, no importa el medio, un buen pintor puede hablar de su época. En técnicas me interesan la fotografía, el video y lo cinematográfico. Ahora bien, lo que no me interesa es el arte que no se asume con seriedad y se toma sin trascendencia.
¿Cómo formar espectadores críticos?
En Colombia carecemos de ello, pero a destacar es los centros culturales que por medio de las visitas guiadas ayudan a no tragar entero. En un espacio de exhibición se tiende a sacralizar y generalmente se dice esto es una gran obra de arte. El espectador debe atreverse a decir si le gusta o no, eso es un paso para dar un juicio y que el público no sea pasivo.
¿Una estrategia para que despegue el arte regional?
El apoyo regional-local que deben hacer gobernaciones y alcaldías con el desembolso de dineros. El periodismo cultural es la mejor herramienta para proyectar lo que se hace en la región. El trabajo en redes para poner en la órbita artística lo que se hace por Colombia y el Mundo. Cúcuta por ser de frontera tiene muchas ventajas.
¿Alguna vez ha sido censurado por sus obras?
Sí, hice una crítica institucional que tenía que ver con el arte en una columna que tenía en El Tiempo. Tras la publicación me quitaron el espacio y desde entonces tampoco hablo de instituciones, mejor las dejo quietas.
¿Su pensamiento de vida?
Soy creyente en el arte y la veo como una de las opciones para vivir mejor. El arte no le hace daño a nadie, nadie muere por ella a no ser que le caiga un cuadro encima o una escultura lo aplaste.