Comenzó a regir la disposición emanada por el Instituto Nacional de Vías donde se establecen cierres parciales en la carretera Ocaña-Cúcuta para la adecuación de los accesos a los puentes metálicos instalados en la vereda El Tarrita, sin embargo, preocupa a los campesinos un posible represamiento de las aguas.
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La disminución del caudal y el cambio de coloración encendieron las alarmas entre los voceros de zona, quienes solicitaron a la Consejería departamental y Unidad Nacional de Gestión del Riesgo el monitoreo de la cuenca hidrográfica para evitar que se repita la historia.
Temen una réplica de la avalancha ocurrida el pasado 31 de mayo donde se dieron varios signos de alarma y las autoridades competentes no tomaron los correctivos del caso.
“Se presume la remoción en masa en la parte alta de la cordillera especialmente en el sector El Molino comprensión rural del municipio de Villa Caro”, indicó el presidente comunal, Álvaro Jácome Rangel.
La damnificada Luzary Jácome manifestó que la preocupación es bastante grande ya que corre por el afluente un lodo espeso lo que puede ocasionar una tragedia de grandes proporciones.
Recordó que en abril, del presente año, muchos peces murieron como consecuencia de la falta de oxigenación y no se tomaron todas las medidas correspondientes. “Lo más probable es el estancamiento aguas arriba y de estallar, se puede llevar los puentes metálicos”, exclamó.
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Asegura que ninguna entidad trabaja en unos estudios relacionados con el estado actual de la cuenca y el problema está latente.