Por su parte, Paul Rodríguez, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, señala que la oposición tampoco la tendría fácil para lograr consensos sin el apoyo del Gobierno, por lo cual sería necesario lograr una coalición política que permita avances en la reforma de salud.
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“Es difícil que cualquier otro intento de reforma avance sin el respaldo directo del Gobierno. Por lo tanto, es probable que haya mucho estancamiento en este sector, a menos que el Gobierno opte por una estrategia más concertada, donde podría encontrar algún espacio político si logra llevar a cabo alguna acción”, expresó.
Rodríguez cree que esto implicaría un cambio completo en el rumbo, incluyendo la posibilidad de cambiar al ministro de Salud y modificar gran parte de la estrategia y del discurso.
¿Consenso o confrontación?
Una de las lecciones que le vuelve a dejar la discusión de la reforma a la salud al gobierno de Gustavo Petro es que la imposición no es el camino y que llegar a un consenso y escuchar a sus contrarios deja cada vez más de ser una opción, y se convierte casi que en un imperativo.
Al respecto, el exministro Alejandro Gaviria, en entrevista con Caracol Radio, consideró lo siguiente: “Me parece que el Gobierno tendría que empezar a hacer lo que no ha hecho desde el comienzo, que es tener flexibilidad programática. Es decir, bueno, vamos a sentarnos a ver qué es lo rescatable. Si no hay esa apertura por parte del ministro de Salud y el mismo Gobierno, será muy difícil llegar a un acuerdo razonable”.
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A pesar de esto, los antecedentes indican que el camino por el que optará el Gobierno no será el del consenso, sino todo lo contrario.
“Una vía que tiene el Gobierno es hacerlo bajo el marco legal actual y simplemente desarrollar una serie de ajustes en la operación que no implican cambios en la ley”, asegura Peñalosa.
Por otro lado, Rodríguez advirtió que el Gobierno puede culpar a la caída de la reforma de todos los problemas que tenga el sistema.