
La VI Fiesta del Teatro de Cúcuta culminó en medio de aplausos y con 10.500 espectadores. Además, confirmó que los habitantes de la frontera están ávidos de manifestaciones culturales y que el apoyo económico sigue siendo el lunar de estos eventos.
Les entregamos una mirada al teatro en cuatro países, hecha por los artistas que estuvieron en Cúcuta. Ellos, calificaron de loable el crecimiento que tiene el festival en la frontera y lamentaron que en 2016, no se haga el evento por la dificultad para conseguir la totalidad del presupuesto.
Gorsy Edú, de Guinea Ecuatorial (África)
¿Ventajas en su país para el teatro?
Siempre han existido manifestaciones artísticas, pero el concepto de teatro es nuevo, visto desde lo occidental. Guinea atraviesa una situación de emergencia y las políticas culturales se están dando a conocer, generándose espacios para respaldar a los artistas. En nuestro país toda manifestación tiene un significado, si es rito cercano a lo religioso o lúdico para informar, entretener y educar.
¿Y las desventajas?
Vivimos un momento donde los procesos globales van a un ritmo acelerado en relación con el tiempo normal que deben tener las cosas. Eso no da oportunidad para el normal desarrollo de la formación académica y artística.
¿Cómo están en formación de públicos?
Nos apoyamos en modelos de países africanos como Camerún, Malí, Burkina Faso y Nigeria. El arte africano concibe a la vida como el mejor escenario para expresarse ante la ausencia de teatros.
¿Qué admira del teatro en otros países?
Lo acuciosos que son en países como Cuba y España. El año pasado conocí a Colombia con un festival en Medellín y descubrí que acá hay cuna teatral, pensaba que en Sudamérica solo era Argentina.
¿Reto de jóvenes actores?
Estamos en un momento de cambio en Guinea y la historia nos dirá si acertamos o no. Tenemos que poner las piedras para generar una unión entre lo ancestral, lo tribal y lo moderno.
Wilfredo Rosas, del Taller de clown de Santiago, Chile.
¿Ventajas en su país para el teatro?
El apoyo del Ministerio de Cultura y la Universidad de Chile. Los recursos se distribuyen por medio de concursos y eso amplía las posibilidades de fortalecer la creación. Además, se apoya la itinerancia y eso facilita la promoción de los espectáculos, al igual que la adquisición de vestuario y mobiliario.
¿Y las desventajas?
Pese al apoyo del Estado, todo está muy privatizado y en ocasiones el teatro debe hacerse con las uñas. Hay una ‘legalitis’ tremenda y para acceder al dinero deben crearse empresas culturales y las personas naturales quedan impedidas.
¿Cómo están en formación de públicos?
Muchas compañías sobreviven vendiendo funciones en los colegios y al tiempo hacen formación. En Chile son frecuentes las presentaciones en los barrios y allí el público es hermoso, espontáneo.
¿Qué admira del teatro en otros países?
La perseverancia que tienen en Colombia y Argentina. Somos unos porfiados que seguimos empeñados en hacer festivales más por pasión que por apoyo económico y nos damos contra todo porque el teatro es un espejo de la vida.
¿Reto de jóvenes actores?
La profesionalización, sin embargo, como en Chile no hay suficientes fuentes de empleo, la deserción es alta. La mayoría se queda en el camino pero los pocos que pasan hacen cosas muy buenas.
Tomás Martín Iglesias y Selma Sorhegui Rodríguez, de La Quimera de Plástico de España.
¿Ventajas en su país para el teatro?
Pocas, como en casi todos los países parece que nos tienen miedo a los teatreros. Paradójicamente el teatro está enraizado al desarrollo del país y es público. Las compañías estamos subsidiadas para ir a otras regiones de España y fuera del país a dar a conocer los espectáculos. Tenemos muy buenos escenarios y esa es una gran ventaja.
¿Y las desventajas?
Los recursos son insuficientes para mantener la actividad teatral y es el Estado y sus dirigentes quienes deciden a quien apoyar. Puede haber 20 teatros estupendamente dotados, pero si no hacemos parte de los circuitos todo queda en nada.
¿Cómo están en formación de públicos?
En más de 40 años en el oficio he visto como antes la itinerancia predominaba en España y ahora da gusto ir a un teatro, hay una programación estable y eso es la respuesta a un público formado y en crecimiento.
¿Qué admira del teatro en otros países?
De América Latina el público, para ellos es todo un acontecimiento el movimiento teatral. La relación con ellos es muy sencilla y la interacción se facilita. Hay inocencia y sorpresa, cosa que en España no pasa.
¿Reto de jóvenes actores?
Nosotros entramos al teatro porque nos gustaba, pese a que no teníamos acceso a las escuelas. Ahora, se busca ser famoso y se pierde la esencia, el objetivo no es transformar la sociedad sino irse a la televisión en Madrid.
Roxana Pineda, del Teatro La Rosa de Santa Clara, Cuba.
¿Ventajas en su país para el teatro?
Todas las personas que se dedican al teatro y a las artes en general están amparadas por una política cultural. Recibimos un salario mensual y además hay una ley que permite tener varios empleos, en mi caso, alterno con la docencia. Otra es que el artista en Cuba es una persona reconocida y se valora el aporte social que hacemos.
¿Y las desventajas?
Así como tenemos un salario, este es bajo y alcanza para cubrir las necesidades básicas. No podemos ahorrar y para dar a conocer nuestro trabajo fuera del país debemos tener un patrocinio. A Cúcuta vine con el apoyo de la Corporación Colombiana de Teatro.
¿Cómo están en formación de públicos?
Al existir una política cultural clara se promueve la creación artística en las provincias y hay escuelas de formación gratuitas. En Cuba el arte hace parte de la cotidianidad y el movimiento es fuerte.
¿Qué admira del teatro en otros países?
Admiro profundamente el teatro colombiano por la tradición de construir imágenes que conmueven al ser humano. Valoro la riqueza ancestral de África.
¿Reto de jóvenes actores?
Creo que el reto es de nosotros para inculcar en las nuevas generaciones la responsabilidad con el arte. Somos responsables de construir un imaginario que reproduzca alegrías y sueños.