Entre esos temas públicos que trataron los dos gobernantes estuvo la posibilidad de que la vecina República regrese a la Comunidad Andina (CAN) y al Sistema Interamericano de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
A pesar de que Gustavo Petro había manifestado internamente que no se reuniría con Maduro si este no aceptaba volver al mecanismo de la OEA, el mandatario venezolano anunció que seguirá pensándolo.
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Otro punto discutido en la agenda bilateral fue la protección de la Amazonía y el fortalecimiento de la seguridad en la zona de frontera. Hubo temas más allá que se quedaron en privado, pero trascendió que los dos gobiernos estiman que al finalizar el año esté nuevamente abierto el Puente Internacional de Tienditas y continuarán tomando medidas que fortalezcan el comercio de forma legal entre ambos países.
Pero, sin duda, uno de los temas centrales y obligados en la conversación fue la figura de Venezuela como país garante en la reanudación de los diálogos de paz entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (Eln). Al respecto, el país vecino reiteró su compromiso con la consolidación de la paz en el territorio nacional.
Por su parte, Petro aseguró que continúa definiéndose la mesa negociadora de paz para este proceso de diálogo y manifestó que no habrá un jefe negociador, sino un equipo negociador.
Frente a las disidencias de las Farc que tienen presencia en Venezuela, el presidente Maduro se mostró preocupado por las más de 100 afectaciones que, dice, han tenido las Fuerzas Militares de su país a manos de ese grupo armado.
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Por este y más motivos, los Gobiernos acordaron comenzar a compartir información de inteligencia y a reunirse para dialogar sobre las diversas aristas que rodean el tema de seguridad y orden público de ambos países.
El balance final de la reunión fue completamente diplomático, y si bien no se han coordinado todavía acciones concretas entre ambos países, sobre la mesa quedó el interés de fortalecer las relaciones consulares, comerciales, económicas, entre otras.
¿Pudo ser un encuentro más allá de lo simbólico?
Para el analista político Jorge Munevar, la diplomacia y privacidad en este tipo de encuentros es completamente normal y necesaria, teniendo en cuenta la importancia de las relaciones entre dos países.