La prevención
Otra fuente que investiga y le sigue el rastro a estos hechos, aseguró que, más allá de un fortalecimiento de estructuras dedicadas a cometer este tipo de hechos, se ha podido identificar que las estrategias de los presos que se dedican a aprovechar cualquier oportunidad para extorsionar a las personas, se están intensificando.
“Tenemos que darle a entender a la comunidad que estos hechos se dan en su mayoría desde las cárceles, por lo que ahora también estarían implementando obligar a las víctimas a grabarse diciendo que están secuestradas por grupos armados. Hay que siempre pedir el acompañamiento del Gaula de la Policía”, insistió.
No obstante, entre las recomendaciones más comunes en estos hechos es evitar concretar citas en lugares apartados del casco urbano, y si es el caso, hacerlo en sitios estratégicos, alrededor de un centro comercial o de un CAI de la Policía.
La compraventa de servicios y vehículos en las redes sociales ha generado diversos casos de esta modalidad extorsiva.
La banda
En junio del año pasado, el Gaula de la Policía desmanteló a una estructura de la banda criminal del Tren de Aragua, que se encargaba de engañar a potenciales clientes con falsas ventas de vehículos que ofertaban a bajo costo, a través de la red social Facebook.
Durante dos meses, los capturados estuvieron haciendo de las suyas en Cúcuta, cada vez que lograban convencer a los interesados en comprar vehículos de alta gama a bajo costo, siendo ilusionados con adquirirlos por debajo de al menos 20 millones de pesos del precio real.
Entre las víctimas de esta estructura hay personas provenientes desde Bucaramanga, Cali y Valledupar.
¿Cómo delinquían?
Según se conoció, los asaltantes ofertaban camiones, camionetas en Facebook, con fotografías, simulando una buena oportunidad de negocio para los interesados.
Cuando las personas los contactaban se ganaban su confianza y posteriormente les indicaban que debían llegar a la capital de Norte de Santander y que las esperarían en la Terminal de Transporte.
Una vez estaban en la terminal, un integrante de la organización las recibía y las transportaba en un vehículo de servicio público con el fin de llevarlas hasta un lugar apartado, en algunas oportunidades hacia una trocha, o también a una vivienda.
Los demás integrantes del Tren de Aragua llegaban al lugar para intimidar a las víctimas con armas y robarles el dinero que traían para hacer la supuesta compra, además de joyas y sus otras pertenencias.
“Cuando no tenían el dinero suficiente las retenían entre 1 y 3 días, como un secuestro simple, mientras les vaciaban las cuentas bancarias”, aseguró una fuente judicial en ese momento.
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